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Un encuentro con Jesús que quedará en el corazón

El pasado 1 de octubre, los alumnos de 5° grado vivieron un momento muy especial en su camino de fe al recibir por primera vez a Jesús en la Eucaristía, acompañados por sus familias y por integrantes de la comunidad educativa.

Una preparación desde el amor y la confianza

Durante la mañana, participaron de la Convivencia de Reconciliación “El Buen Pastor”, realizada en el salón de la Capilla Nuestra Señora del Luján, en barrio El Panal. Bajo el lema “Yo soy el Buen Pastor. Conozco a mis ovejas y ellas me conocen”, compartieron juegos, reflexiones y actividades de encuentro y cooperación que los ayudaron a prepararse para recibir el sacramento de la Reconciliación.

A través de distintas propuestas, profundizaron en la imagen de Jesús como el Buen Pastor, que conoce a cada uno por su nombre, lo ama y lo acompaña siempre. También reflexionaron sobre las personas que los cuidan y sobre cómo ellos mismos pueden ser buenos pastores para los demás, brindando ayuda, cercanía y cariño.

La pregunta “Si Jesús es mi Buen Pastor, ¿qué me gustaría decirle hoy?” los invitó a expresar sus sentimientos y fortalecer su amistad con Jesús. En este camino estuvieron acompañados por los catequistas, el Padre Sebastián Vega Bulacios, capellán del Colegio, y la seño de grado.

Una celebración compartida en familia

Por la noche, se celebró la Misa de Primera Comunión, presidida por el Padre Sebastián. En un clima de emoción y recogimiento, los alumnos recibieron a Jesús sacramentado, acompañados por sus seres queridos.

Las familias participaron activamente en distintos momentos de la liturgia, compartiendo lecturas, oraciones y ofrendas, y haciendo de esta celebración una verdadera experiencia comunitaria de fe.

Al finalizar la Misa, los alumnos, sus familias y las docentes invitadas compartieron una cena comunitaria en el SUM Cura Brochero del Colegio. Fue un espacio de fraternidad y alegría en el que algunos niños compartieron sus respuestas a la pregunta planteada durante la convivencia, expresando con sencillez lo que deseaban decirle a Jesús.

Esta experiencia renueva nuestro compromiso como comunidad educativa de acompañar a los alumnos en su crecimiento espiritual, para que sigan descubriendo el amor de Jesús y aprendan a compartirlo con los demás.

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